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21Ene

DESARROLLO ORIENTADO AL TRANSPORTE, UNA NECESIDAD ANTICIPADA EN CUALQUIER CONTEXTO TERRITORIAL

Andrés Pava Restrepo
Profesor Universidad EIA

El Desarrollo Orientado al Transporte conocido por sus siglas –DOT– es una metodología apoyada por la Organización de Naciones Unidas –ONU– desde su programa UN Hábitat y la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional en Países Emergentes –GIZ–, la cual fue desarrollada por el Instituto para el Desarrollo del Transporte y sus Políticas –ITDP–, la organización Despacio, centro de investigación que tiene como objeto promover la calidad de vida en ciudades, y la consultora Nelson/Nygaard, líder de la industria en planificación integral para el transporte, todas estas, instituciones internacionales con experiencia en busca de políticas para maximizar los beneficios del transporte público en armonía con el contexto urbano y su desarrollo.

La metodología del DOT se compone por 8 principios, estos son: “1. Caminar”, desarrollar espacios que fomenten los desplazamientos por caminata, “2. Pedalear”, priorizar las redes urbanas de transporte no motorizado o micromovilidad, “3. Conectar”, generar redes suficientes de calles que permitan la accesibilidad, “4. Transportar”, generar desarrollo cerca del transporte público de buena calidad, “5. Mezclar”, planificar para un buen uso de suelos mixtos para diversas vocaciones de uso, “6. Densificar”, optimizar la densidad y capacidad del transporte público, “7. Compactar”, generar zonas con acceso a bienes y servicios que generen viajes cortos y “8. Cambiar”, mejorar la movilidad regulando el uso del parqueo y los desplazamientos en las calles disponibles. Estos principios se evalúan en las ciudades, buscando a través de sus indicadores un diagnóstico de las condiciones urbanas y si estas fortalecen el uso de los sistemas de transporte público y formular estrategias que permitan una mejor integración entre el transporte y el espacio urbano en beneficio de los ciudadanos.

Existen referentes de éxito en diferentes lugares del mundo al implementar esta metodología, algunos como: Hammarby en Estocolmo, el distrito Massena en París, la centralidad Saint Gáils en Londres, y Curitibá en Brasil el cual está asociado al sistema de trasporte público masivo BTR con el que cuenta la ciudad; también existe el desarrollo de políticas públicas para impulsar el DOT como ocurre en ciudad de México, todos estos referentes muestran los beneficios de considerar estas metodología en los procesos de planificación de las ciudades.

Hoy en día la ciudad de Medellín a través del METRO cuenta con un sistema amplio de transporte público masivo de calidad, que ha permitido la accesibilidad a muchas zonas de la ciudad con una amplia cobertura, incluso en zonas de difícil acceso debido a su desarrollo urbano. Estos corredores están compuestos por dos líneas de metro, 4 cables, tres en operación y uno por iniciar, y una línea de tranvía, que han generado transformaciones urbanas alrededor de sus estaciones permitiendo la accesibilidad directa a los sistemas por parte de los habitantes en las áreas de influencia. El METRO, dentro de su plan rector de expansión tiene establecido implementar los principios del DOT en el desarrollo de sus estaciones existentes y futuras líneas proyectadas. Sin embargo, muchas zonas de la ciudad donde sus habitantes hacen uso del sistema METRO, sobre todo las que se encuentran en laderas, como los barrios La Sierra, 13 de Noviembre o Bello Oriente donde la conformación urbana ha sido desordenada o limitada por las condiciones geográficas, aspectos como las altas pendientes, zonas de quebradas y la trama urbana discontinua, hace que no se cuente con condiciones que permitan un acceso a los sistemas de transporte público masivo en condiciones de calidad como lo establecen los principios del DOT; las condiciones urbanísticas como andenes peatonales, infraestructura vial, espacio público seguro y suficiente, posibilidad de desplazamientos cortos para acceder a los sistemas de transporte y reducción en los tiempos de viaje no son adecuados ni beneficiosos para sus habitantes, ya que el desarrollo urbano que ejecuta el METRO se limita a las zonas de estaciones y en algunos tramos de sus corredores.

La administración municipal a través de la oficina de planeación y sus operadores urbanos ha buscado establecer estrategias de planificación en los territorios existentes tratando de transformarlos en beneficio de sus habitantes y la sostenibilidad de la ciudad, como el Plan Integral de Movilidad Sostenible desarrollado por el Departamento Administrativo de Planeación 2017-2018 con apoyo de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, sin embargo, estas estrategias generalmente se quedan cortas con relación al desarrollo urbano asociado a los sistemas de transporte, mostrando una desarticulación entre la estructura urbana de las zonas que se deben beneficiar y las estaciones del sistema masivo, incluso llevando a los habitantes a hacer uso de la informalidad acudiendo a transporte particular colectivo, operado sin ningún control o regulación; este tipo de transporte compite con los sistemas masivos ya que en estos los usuarios pueden hacer sus desplazamientos en menores tiempo, menores costos y accediendo de manera más directa desde sus orígenes y destinos, sin embargo, estas alternativas son inseguras, informales y no aportan a la sostenibilidad. Existen territorios como Bello Oriente o La Cruz en la zona Nororiental de la ciudad donde no se cuenta con diversas opciones de desplazamiento, únicamente el bus, y en ocasiones las condiciones urbanísticas limitan el acceso a este modo en particular.

Dado que Medellín tiene una amplia red proyectada de transporte de calidad la cual está estructurada a través de proyectos de corto, mediano y largo plazo definidos por el plan rector del METRO, algunos como: la línea Acevedo – Picacho, Línea F con el corredor del sistema férreo multipropósito, y el corredor de la 65 los cuales finalmente van a definir el futuro desarrollo de la ciudad a través de sus sistema de transporte; se debe incluir en los procesos de planificación y renovación urbana los principios del DOT con el fin para que los cambios en las zonas existentes de la ciudad y las nuevas zonas por desarrollar puedan estar orientadas al uso del sistema de transporte público de manera activa y eficiente por parte de sus habitantes; esta es una necesidad que no se debe aplazar conociendo la limitada posibilidad de expansión de Medellín y su área metropolitana, lo que limitara aún más la movilidad en cualquiera de los modos disponibles, implementar esta metodología en la planificación urbana  llevará a los habitantes a cambiar también sus dinámicas de desplazamiento dándole sostenibilidad a la movilidad de la ciudad, además potenciará el sistema METRO y sus demás componentes; no podemos esperar que el sistema METRO llegue con sus estaciones para poder hacer las intervenciones necesarias, conociendo el plan maestro las zonas se deben ir desarrollando, buscando que cuando el sistema llegue a prestar el servicio ya se encuentre unas condiciones urbanísticas que faciliten su utilización y permitan su crecimiento, generando un equilibrio entre el sistema de transporte masivo, las condiciones urbanas y dinámicas sociales de cada territorio, tal como los casos mencionados anteriormente.

Ahora con la evidente intención de llevar a cabo la línea del tren ligero sobre el corredor de la Avenida 80 se ve una oportunidad para que los operadores urbanos y la oficina de planeación, hagan un ejercicio de planificación y de mejoramiento de las condiciones urbanísticas en aquellas zonas donde el sistema impactará implementando los principios del DOT en su desarrollo, barrios como La Villa de Aburrá, La Floresta, Pilarica, entre otros. Como lo dijo Arthur Schopenhauer: “La personalidad del hombre determina por anticipado la medida de su posible fortuna”, que sea una oportunidad para darle mayor sostenibilidad a la movilidad de nuestra ciudad y encontrar en su sistema de transporte público masivo un medio de transformación urbana en mayor escala que brinde sostenibilidad a nuestros territorios.

#DesarrolloSostenible #Movilidad #ArtículosEIA #CentrodePensamiento

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14Ene

Episodio de Calidad del Aire en marzo de 2020: revisemos las medidas

Carlos Mario Castaño, director Ingeniería Ambiental y Civil, Universidad EIA

El Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) y la Junta Metropolitana presidida por la Alcaldía de Medellín construyeron en 2017 el “Plan Integral de Gestión de la Calidad del Aire” – PIGECA– con el fin de reducir los niveles de contaminación del aire en el Valle de Aburrá, con proyección al 2030, y de esta manera poder mantener un aire más limpio, proteger la salud de la población y propiciar un desarrollo metropolitano más sostenible. El plan fue el primero en su tipo en Colombia y es modelo a nivel nacional; es muy completo y contempla diez estrategias o líneas de acción que le aportan a la gestión sostenible del recurso aire. Aún así, como todo, es susceptible de revisarse, mejorarse y de retroalimentarse continuamente, sobre todo, a la luz de episodios tan críticos como el que evidenciamos durante los meses de febrero y marzo del año 2020.

Además de las medidas de mediano y largo plazo del plan, éste incluye un protocolo para la toma de decisiones y la actuación a corto plazo, conocido como el “Plan Operacional para enfrentar Episodios de Contaminación Atmosférica” –POECA– en el Área Metropolitana. El protocolo se fundamenta principalmente en las mediciones  de la “Red de Monitoreo del SIATA” (Sistema de Alerta Temprana de Medellín y el Valle de Aburrá), el cual actúa según los niveles de contaminación atmosférica registrados en tiempo real y que constituyen el “Índice de Calidad del Aire” – ICA–, los cuales van de 1 a 4, donde el nivel 1 o verde  corresponde a una condición de normalidad, el nivel 2 o amarillo a un nivel de prevención (por efectos adversos leves), el nivel 3 o naranja equivale a un nivel de alerta (o nocivo), y el nivel 4 o rojo corresponde a un estado de emergencia de la calidad del aire. Entre los contaminantes que se miden se encuentra el material particulado de 2,5 micrómetros (PM2,5), que se produce, entre otros, por la quema de combustibles fósiles y de biomasa, y es el que tiene los mayores efectos nocivos sobre la salud de las personas, en particular por la generación de enfermedades pulmonares.

Al margen de reconocer que las medidas de comando y control en el Valle de Aburrá, como el “Pico y Placa” tradicional, han sido efectivas y pertinentes para el control de las emisiones propias del Área Metropolitana, es importante revisar y analizar el caso de estas medidas y la pertinencia de extremarlas en el denominado “Pico y Placa Ambiental”, a la luz de su verdadera causalidad por el caso de las fuentes externas por quema de biomasa (incendios forestales), como ocurrió en el evento de febrero y marzo de 2020; y, en términos no solo de su pertinencia, sino también de su eficacia.

Este protocolo POECA contempla en su cronograma de gestión del riesgo que los primeros meses del año son en general los más críticos, especialmente marzo, tal como se observa en la siguiente figura que hace parte del informe del SIATA emitido en el mes de mayo de 2020 para explicar este episodio[i]. La figura 2 de dicho informe muestra el pico de concentración de PM2.5 en el mes de marzo de 2020, tanto en las estaciones de tráfico, es decir, aquellas mediciones que se hacen directamente en las industrias y vehículos, como también en las estaciones de representatividad poblacional que son las que se tienen en las zonas residenciales.


Ciclo anual promedio estaciones de red de calidad del aire Valle de Aburrá (2014-2017)

En este mismo informe se ha demostrado de forma juiciosa que durante el primer trimestre del año las concentraciones de material particulado (PM2,5) aumentan considerablemente a causa de factores ajenos o distintos a los que se producen internamente por nuestras fuentes fijas (las industrias) y móviles (los vehículos). Es decir, que generalmente en esta época del año la contaminación del aire en el Valle de Aburrá es incrementada de forma considerable debido a la ocurrencia de incendios forestales en el nororiente del departamento, del país y del continente. Recordemos que en la temporada seca se incrementa notoriamente la cantidad de incendios.

El año 2020 en su primer trimestre, ha sido el más crítico registrado en la historia en cuanto a la influencia de los incendios forestales, por su cantidad e intensidad; además, por la conjugación de otros factores externos como la climatología, la meteorología y la dirección de los vientos, que convirtieron al Valle de Aburrá en un depósito de acumulación de material particulado (PM2,5). Además, por la misma condición topográfica y geográfica del Valle de Aburrá estamos expuestos a esta situación de manera inevitable.

En síntesis, el evento de febrero a abril de 2020 fue especial, con las mayores concentraciones promedio de PM2.5 durante marzo, y sin precedentes por la gran cantidad de aportes de fuentes externas de la región, de otras zonas del país y también del exterior, que superaron a las fuentes internas e hicieron inoperantes las medidas de orden local para disminuir los niveles de ICA a valores inferiores a naranja; los cuales, solo se alcanzaron cuando empezaron las lluvias y cesaron los incendios, logrando que en abril las estaciones de calidad del aire empezaran a registrar las concentraciones mínimas históricas de PM2.5 en la mayoría de ellas.

Ahora, el aporte significativo del PM2,5 por los incendios forestales y otros factores en esta época, no podría llegar a ser compensado con las reducciones que se logren localmente, ni con la implementación del “Pico y Placa Ambiental” incluso, con el cierre total de la movilidad o de las fábricas. Esto quedó bien demostrado como ya se mencionó, cuando entramos en cuarentena y observamos que aún se mantenían los resultados de la calidad del aire en un nivel 4 o estado de emergencia.

Se puede concluir entonces que la medida extrema del “Pico y Placa Ambiental” entre febrero y marzo de este año, no se compadeció de la realidad de las emisiones generadas internamente. Pero, el efecto de esta medida sobre la economía y el desarrollo normal de la ciudad y de todas sus actividades socioeconómicas, sí se percibió bastante fuerte y desfavorable. Es decir que, en este período de tiempo, entre febrero y marzo de 2020, la sociedad y la ciudadanía del Área Metropolitana estuvieron asumiendo las consecuencias en materia de contaminación del aire generadas por los agentes externos, y es, además, en esta misma comunidad, donde se pretendía mitigar dicho impacto (con una muy baja efectividad o probabilidad de éxito), reduciendo la movilidad y enfrentando las consecuencias de los efectos económicos y sociales de esta medida.

No obstante, el gran trabajo realizado con los planes y programas que opera el AMVA para el control del ICA, y de las medidas prioritarias del PIGECA, es claro que estos resultan insuficientes ante el incremento de las fuentes de contaminación externas en la época seca, y, por lo tanto, se requiere revisar la necesidad de complementarlos para tratar de anticiparse. Si no, seguramente seguiremos estando expuestos a una condición de gran impacto para la salud y para la economía del Valle de Aburrá, simultáneamente, durante estos episodios.

Se hace énfasis en la necesidad de reforzar la articulación de la gestión a nivel del departamento, de la Nación, e incluso a nivel internacional, para poder desarrollar las acciones eficaces que se requieren ante este tipo de episodios. Se van a necesitar algunas medidas estructurales, más allá de las hasta ahora contempladas por el PIGECA, como la revisión de las medidas de prevención de orden local en los municipios donde más ocurren los incendios; revisar sistémicamente asuntos culturales, sociales y económicos a largo plazo en regiones como por ejemplo el Bajo Cauca y el Nordeste Antioqueño, La Mojana, la Costa Atlántica, la Orinoquía y la Amazonía. Pero sin dejar de avanzar por la movilidad sostenible, la economía circular, la producción limpia y la mitigación del cambio climático en el Valle de Aburrá.

[i] “Informe de cierre del episodio, primera temporada crítica de 2020: Evolución de la concentración de PM2,5 durante los meses de febrero-marzo-abril de 2020”. SIATA, mayo de 2020.

#ArtículosEIA #CentrodePensamiento #Movilidad #CalidadAire

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15Dic

NUESTROS DECANOS, SUS OPINIONES Y APRENDIZAJES EN LA PANDEMIA

 

Compiladores:

Centro de Pensamiento
Javier Gutierrez Pemberthy
Laura Márquez Marulanda

Con el fin de conocer y compartir con la comunidad académica la vivencia de nuestros decanos durante la pandemia, les preguntamos acerca de sus experiencias, aprendizajes y opiniones.

Nuestros decanos, los doctores: José María Maya, Decano de la Escuela de Ciencias de la Vida, Juan Manuel Toro, Decano de Medicina, Mauricio Alviar, Decano de la Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas y Jesús María Soto, Decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Básicas, respondieron a las siguientes preguntas donde encontrarán interesantes aspectos, tanto desde lo humano y familiar como desde lo profesional, que sirven de orientación y reflexión.

Agradecemos de manera especial a los decanos por su disposición, tiempo e interés en compartir sus experiencias con la comunidad académica y el público en general.

A continuación, se plantean las preguntas y respuestas desarrolladas por cada uno de los decanos.

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES CAMBIOS O IMPACTOS EN SU CAMPO DE ACTUACIÓN DERIVADOS DE LA CRISIS DEL CORONAVIRUS?

José María Maya: el principal cambio se dio en el relacionamiento con las instituciones y los compañeros de trabajo a la vez que pares en mi actividad. Esta que era presencial pero menor en intensidad la hago hoy mediada por tecnología y con mayor frecuencia y tiempo de dedicación.  Si bien me he alejado físicamente, he mantenido una permanente interacción con aumento de la dedicación en tiempo a los asuntos propios de mi quehacer.

Juan Manuel Toro: la atención de los enfermos graves en cuidado crítico, con la angustia que se copen las UCI existentes y se agote el recurso humano. La bioseguridad y la protección del personal asistencial. También hubo cierre de servicios asistenciales y personal de salud sin ingresos, una prioridad es la necesidad de reabrirlos.

Mauricio Alviar: cambiar completamente las rutinas de trabajo y el espacio laboral de manera abrupta, haber perdido (suspendido) el contacto físico con los colegas, los estudiantes y empleados, y cambio de perspectiva de lo presencial a las tecnologías de la telecomunicación en los asuntos laborales

Jesús María Soto:

Destacamos los siguientes aspectos:

Al tener que realizar teletrabajo se pierde la esencia de la interacción social, influenciada por nuestras diferencias socio económicas. El teletrabajo ha cambiado la rutina diaria de nuestras vidas, ya no se piensa en el horario y todo el día puede ser dedicado a este, dado la imposibilidad de realizar actividades deportivas, asistir a eventos artísticos, culturales o deportivos o actividades al aire libre.

En el campo de educación, la presencialidad remota ha limitado la interacción profesor – alumno, indispensable para generar acercamientos que favorecen la orientación del conocimiento.  Se replantea el ejercicio docente, se revisa el método, el medio y la forma que hemos utilizado para orientar el aprendizaje del estudiante. Ante esta nueva realidad los estudiantes y profesores se han sentido saturados y agobiados por la cantidad de actividades que deben realizar diariamente.

Las organizaciones y empresas han detenido o modificado la forma de producir bienes o servicios. Las empresas, por tanto, aceleran la transformación digital haciendo más factible el posicionamiento de la industria 4.0.

Los ingenieros se han visto enfrentados a dar respuesta a las situaciones que presentan sus organizaciones, sin olvidar las medidas de bioseguridad que la pandemia exige. 

Como consumidores hemos pasado a pensar cuáles son esos bienes y servicios realmente necesarios, se piensa en hacer ahorros dada la incertidumbre que esta pandemia nos plantea.

¿QUÉ CONSIDERA QUE CAMBIARÁ SU FORMA DE HACERSE, EN SU RESPECTIVO CAMPO DE ACTUACIÓN, DEBIDO A LA CRISIS DEL CORONAVIRUS?

José María Maya: De esta experiencia aprenderé a optimizar mi tiempo, disminuir reuniones presenciales ahorrando tiempo y esfuerzo en movilidad, disminuyendo viajes innecesarios con ahorro de dinero y con mayor productividad.

Juan Manuel Toro: Aumentará el uso de la telemedicina. Cambiarán las reglas de prácticas asistenciales de estudiantes de la salud en los sitios de práctica por la bioseguridad. La educación médica cambiará en su modelo pedagógico.  Un componente virtual importante y mayor uso de simulación.

Mauricio Alviar: El distanciamiento entre las personas, se intensificará el uso de herramientas virtuales para reuniones de trabajo, así como para compras y relacionamiento social. Se reducirán los viajes académicos. Las actividades docentes definitivamente van a cambiar, por más que se supere la pandemia y se regrese a la presencialidad.

Jesús María Soto:

Se sugieren estos cambios respecto a la educación en ingeniería:

Se deben revisar los resultados de aprendizaje de los ingenieros, considerando las competencias como capacidad de adaptación, trabajo en equipo y creatividad, además revisar las nuevas competencias que las organizaciones requieran de acuerdo con los cambios que estas sufran.

Los programas contarán con una combinación de sus actividades entre presenciales y remotas mediadas por las tecnologías de la comunicación y la información. Se posicionará la educación virtual en la cual se tiene bien definida la comunicación sincrónica y asincrónica, las actividades de aprendizaje, el desarrollo de objetos virtuales de aprendizaje y la evaluación.

Las certificaciones y credenciales podrán apoyar a las personas que están en un proceso universitario para contar con ingresos que ayuden al sostenimiento del estudiante y de su familia.

Las ingenierías relacionadas con la computación, tienen el reto de desarrollar las competencias relacionadas con la inteligencia artificial, la ciberseguridad, ciberdefensa y el blockchain lo que permitirá crear nuevas formas de relacionamiento y contratación y agilizar las respuestas a las necesidades de la sociedad.

La cadena de producción en las empresas se verá impactada con el internet de las cosas, la automatización y la robótica. Además, se ha visto la necesidad de contar con robots para tareas en la atención hospitalaria y que mitigarán el riesgo de enfermar del personal hospitalario.

La ingeniería industrial debe repensar el diseño y optimización de procesos, teniendo en cuenta el trabajo remoto y presencial. Además, debe considerar la transformación digital, la que se ha acelerado debido al aislamiento que se nos ha impuesto por la pandemia. 

Este tiempo ha permitido ver ciudades con menos movilización en las vías y espacios públicos, además, como consecuencia del paro en la producción, ciudades menos contaminadas. La ingeniería mecánica debe velar por el desarrollo de máquinas que usen la energía de forma eficiente empleando fuentes menos contaminantes como son la eólica y la solar. Se debe satisfacer las necesidades de infraestructura básica que impulsen la competitividad y propicien un desarrollo equilibrado de las regiones brindando una mejor calidad de vida a sus habitantes.

¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES OPORTUNIDADES QUE SE LE PLANTEAN EN SU CAMPO CON LAS NUEVAS REALIDADES?

José María Maya: Ahorro de tiempo y posibilidad de interactuar con mayor número de personas e instituciones, potenciando mis labores y mi aporte a la sociedad.  Mantendré una mayor relación con el entorno del sector con mayor facilidad para aportar ideas y formular proyectos en común.

Juan Manuel: La atención en salud sale fortalecida, con más y más estables posibilidades de empleo.

Mauricio Alviar: Cambio de visión sobre las organizaciones desde la perspectiva económica, social, ambiental y cultural. Desarrollo de la creatividad y la innovación en cuanto a ajustes institucionales. Posibilidad de implementación de estrategias innovadoras en el plan de desarrollo institucional. Desarrollo de propuestas de investigación académica en varios campos asociados a las ciencias económicas y administrativas con miras al diseño de política pública pospandemia. Oferta de cursos de educación continua y capacitación laboral para mipymes. Desarrollo de asesorías y consultorías para las organizaciones privadas y públicas. Cambio en los posgrados de la ECEA[1] con posibilidades de ofrecerlos en forma virtual para otras ciudades y países.

Jesús María Soto: En el mundo se ha venido hablando de la industria 4.0 y la transformación digital, es el momento para que esta transformación se de a todo nivel y posibilite la denominada cuarta revolución industrial. Hay que aprovechar lo que nos muestran las ciudades y las organizaciones para pensar en una producción cero emisiones que posibilite contar con territorios libres de contaminación y por ende la sostenibilidad del planeta. Se debe replantear la producción de bienes que tienen una obsolescencia programada.  Dada la sensibilización que tienen las personas hoy en día de consumir solo lo estrictamente necesario, es el momento de diseñar y producir productos de calidad con una vida útil de más larga duración.  El mercadeo y comercio digital es un modelo de negocio que se debe impulsar y posicionarse.  Ahora se debe pensar en la reactivación económica y esta se podría dar a través del apoyo del estado a la actividad minera. Cada vez es más evidente la dependencia del hombre de los minerales y la necesidad de los recursos naturales no renovables para el funcionamiento y producción de muchas empresas.

¿QUÉ RESALTARÍA DE SU EXPERIENCIA DE VIDA DURANTE ESTE TIEMPO DE LA CUARENTENA FRENTE AL CORONAVIRUS?

José María Maya: Si bien al inicio percibí cierta resistencia y dificultad de adaptación, hoy he mejorado mi eficiencia, planeo más estrictamente mi trabajo, incremento mi productividad y he restablecido relaciones con instituciones de salud de las cuales estaba alejado por mi labor.

Juan Manuel Toro: El confinamiento fue un buen ejercicio para repensar la familia y la persona, la vida familiar sale fortalecida.  Entendimos que muchas cosas de antes no eran ni necesarias ni útiles.

Los estudiantes tuvieron un compromiso y una resignación mayor a lo esperado, pero no quieren continuar la experiencia, al menos en la forma completa.

Mauricio Alviar: Una mayor conciencia y sensibilidad frente a los problemas de pobreza y desigualdad que Colombia tiene y que esta pandemia devela. Una mayor conciencia sobre lo vulnerables que somos los seres humanos. Una mayor responsabilidad sobre la adopción de hábitos de vida saludable. Una mayor apreciación por los valores de solidaridad, generosidad y trabajo en equipo. La posibilidad de organizar mejor el tiempo.

Jesús María Soto: Para casi todos los seres humanos que habitamos el planeta, la pandemia y su asilamiento es una situación que nunca habíamos vivido y ello nos ha planteado muchos interrogantes y reflexiones, algunas de ellas son:

  • La fragilidad del ser humano ante diferentes tipos de amenazas biológicas o generadas por las fuerzas de la naturaleza. Nos podemos ver fácilmente sometidos a una extinción del ser humano.
  • La importancia del relacionamiento y la interacción entre los seres humanos, como a través de estos construimos aprendizajes y preservamos la cultura.
  • La sociedad y los gobiernos deben trabajar mancomunadamente, logrando el bienestar para todos los habitantes del planeta, una persona que se afecta en sus aspectos económicos o de salud, tendrá repercusión sobre muchas otras.
  • El proceso enseñanza – aprendizaje y sus actores profesor – estudiante debe repensarse, buscando ser eficientes, logrando aprendizajes significativos, para brindar a la sociedad profesionales con las competencias que le permitan adaptarse fácilmente a los cambios sociales, económicos, de salud que se puedan presentar.

Al finalizar, el doctor José María Maya comentó “como falencia he sentido la falta de actividad cultural colectiva, el disfrute del campo y la naturaleza y la cercanía física de familia y amigos.”

También, el doctor Mauricio Alviar, al terminar, mencionóconsidero que el desarrollo del ventilador por parte de profesores de la EIA, es un excelente ejemplo de lo que se puede aportar desde el conocimiento y la Universidad a la sociedad. Es un aporte también al fortalecimiento de la relación Universidad-Empresa-Sociedad aplicando el lema de la EIA: Ser, Saber y Servir.

Además del gran aporte que significa el desarrollo del ventilador, es bueno resaltar también que desde la ECEA se ha participado en la Mesa Técnica de impactos económicos convocada por la Alcaldía de Medellín y la Secretaria de Productividad y Competitividad de la Gobernación de Antioquia. Al respecto ya se cuenta con un documento de diagnóstico y recomendaciones que se puede consultar en la página de Proantioquia, entidad que hizo la edición del documento.”

Como esperábamos, nos ha resultado de mucho interés lo expresado por nuestros decanos, estos nos dejan importantes reflexiones tanto a nivel personal, y familiar, como profesional, resaltando la necesidad desarrollar nuestra capacidad de adaptarnos a estas nuevas condiciones, además de tener la apertura para enfrentar los grandes cambios que se presentarán en nuestras diferentes profesiones, derivados de las nuevas formas de desarrollar las actividades y el gran impacto de la tecnología, así como los grandes retos de transformación para la sociedad y el mundo.

De igual manera, queremos destacar las ideas de cambio y nuevas propuestas por parte de los decanos para el desarrollo de la educación y los programas de la Universidad EIA, la empresa, la sociedad y el mundo, pero indudablemente, como ellos lo destacan, el cambio empieza por cada uno de nosotros y el cambio de actitud ante estas nuevas realidades.

[1] Evaluación de las condiciones básicas para la enseñanza y el aprendizaje.

#ArtículosCentroDePensamiento #ArtículosEIA

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12Nov

¿La digitalización nos hace más humanos? ¿consecuencia del COVID-19?

Juan Camilo Tejada Orjuela
Director Especialización en Internet de las Cosas

“Nacemos humanos, pero esto no basta, tenemos que llegar a serlo” Fernando Savater.

Hace siglos el ser humano empezó a usar herramientas por necesidad y facilidad al momento de realizar sus labores; hoy en día nos vemos en la obligación de implementar herramientas tecnológicas que nos permitan desarrollar distintos tipos de actividades en un mundo que cada vez demanda más interacción a distancia.

La pandemia del COVID-19 ha generado una situación nunca vista por nuestra generación, el aislamiento social. Esta restricción de no poder establecer un contacto presencial ha traído consigo una serie de nuevas situaciones para la sociedad, una de estas, es la barrera física para la comercialización, el no poder asistir físicamente a un establecimiento y no poder generar ese contrato verbal o escrito que cierra un trato, en un típico “Don Jaime, deme 5 huevos” o en otros casos la comercialización y la gestión de millonarias transacciones. Esta situación nos ha llevado a buscar apoyo en las “nuevas” tecnologías, que algunas personas se habían negado la oportunidad de tener de su lado. Otros casos de gran importancia son, por ejemplo, la educación la cual ha enfrentado situaciones como la falta de contacto físico en modalidades donde la presencialidad era fundamental e impactos en el desarrollo de habilidades por la dificultad de adaptar las metodologías de enseñanza a este contexto. El teletrabajo ha traído consigo algunas dificultades como la necesidad de un ambiente y clima laboral adecuado y muchas veces la poca dotación de insumos para un adecuado desarrollo de la labor.  La telemedicina ha facilitado la atención de pacientes y la participación de grandes expertos a distancia, así mismo, ha disminuido la presión sobre los sistemas de salud al incrementar su uso con ayuda de herramientas virtuales en medio de esta pandemia, sin embargo, algunas veces se ha quedado corta y la atención virtual con los pacientes ha denotado la necesidad del trato personal entre el paciente y el médico.

Desde hace unos años ha estado en el aire el término Transformación Digital como la gran solución a los procesos de modernización de los sectores público y empresarial. Tanto fue mencionado como ignorado, pero la realidad es que, como siempre ha ocurrido los grandes cambios vienen a partir de las grandes necesidades. En el año 2019, la ANDI en su encuesta de Transformación Digital[1] entregaba algunos datos de este proceso a nivel nacional, el 63,5% de los empresarios encuestados manifestaron tener algún proceso de transformación digital activo y el 98% consideraron importante promover el uso de las tecnologías emergentes y digitales en su compañía. Es importante poder realizar una encuesta similar una vez que hayamos superado esta situación con miras a entender la dinámica de transformación generada.

Miles de establecimientos, organizaciones e instituciones a nivel local, nacional e internacional se vieron en la necesidad de conectarse a distancia y romper el paradigma de la presencialidad como un encuentro físico absolutamente necesario. Se encontraron con soluciones de conectividad en el uso de la Internet como herramienta de conexión. Adicionalmente, muchos han aprovechado tecnologías como el internet de las cosas – IoT, dándose la posibilidad de conectarse y ser visibles en lugares del mundo que nunca se habían imaginado. También los restaurantes que se transformaron para poder entregar comida y experiencias a distancia, hasta los mismos docentes que nos hemos visto en la necesidad de cambiar y reorientar la forma en que veníamos enseñando. El uso de la tecnificación nos ha permitido evolucionar y poner a prueba nuestra capacidad de adaptación al cambio, nos ha permitido seguir avanzando en este mundo industrializado y nos ha dado la posibilidad de hacer crecer nuestros proyectos. El último reporte de CISCO titulado “Cisco Annual Internet Report (2018–2023)”[2], publicado en el año 2020, considera que para el año 2018 el porcentaje de población usuaria de internet se ubicaba en 51%, cada persona tenía 1,2 dispositivos móviles y 2,4 dispositivos tecnológicos (fijos y móviles) con conexión a internet; las estimaciones para el año 2023 están alrededor del 66% de la población mundial con acceso a internet, 1.6 dispositivos móviles conectados a la red por persona y 3.6 dispositivos tecnológicos (fijos y móviles) con conexión a internet; para Latinoamérica se estima tener el 70% de la población como usuarios de internet, 1.5 dispositivos móviles por persona conectados a la red y 3.1 dispositivos tecnológicos (fijos y móviles) con conexión a internet  por persona.

Actualmente nos hemos embebido en un mundo predominado por nuevas herramientas de conectividad y con tecnologías de alta relevancia como el Internet de las Cosas – IoT, la robótica, la inteligencia artificial, la impresión 3D, entre otros de los pilares de la llamada Industria 4.0. Muchas de nuestras labores y actividades diarias son más fáciles y han evolucionado por esta misma situación y nos ha permitido trascender en el proceso de madurez como sociedad. Posiblemente el uso de la ciencia de forma adecuada nos ha brindado la posibilidad de avanzar en el conocimiento y mejorar condiciones de vida en diversos aspectos que hoy en día son más fáciles y seguros de realizar gracias a la tecnificación. Pero, vernos en la necesidad de un aislamiento obligatorio, donde el único medio de comunicación y contacto social era esta tecnología, nos ha obligado a darnos cuenta de la importancia de vivir en una sociedad sin aislamiento, de darle importancia a esos pequeños encuentros con las otras personas, a encontrar en el otro ese ser humano que nos brinda una sonrisa y a veces un abrazo.

Hoy desde este encierro, que, a pesar de tener la posibilidad de mediar el encuentro social por la tecnología, aprendimos a valorar la libertad de poder ir a donde queramos, aprendimos a entender que es mejor no amarrar y encerrar, sino abrir la jaula y ser libre. Posiblemente, sentíamos que éramos una sociedad tecnificada, digitalizada, evolucionada; quizás no nos estábamos dando cuenta que el sentido de lo humano se estaba perdiendo con el desarrollo tecnológico, pero esta situación nos ha replanteado la necesidad de coexistir con el prójimo, de valorar un abrazo y un apretón de mano, de amar el viento y la brisa del mar, de extrañar el olor de la naturaleza, es decir, de valorar las emociones que nos permite el ser humanos. No es necesario eliminar la tecnología para ser humanos, no es necesario dejar de lado la tecnificación. Es necesario que evolucionemos y adaptemos la tecnología de tal forma que nos permita seguir siendo humanos y nos brinde motivos de valor para seguir humanizando nuestro día a día.

Espero de corazón que finalizada esta situación cada uno de nosotros seamos seres humanos con más competencias personales y profesionales, espero que nos hayamos encontrado con nosotros mismos y que encontremos nuestra mejor versión para enfrentar un mundo transformado, digitalizado, pero, seguramente un poco más humano.

[1] http://www.andi.com.co/Uploads/ANALISIS%20-%20ENCUESTA%20DE%20TRANSFORMACI%C3%93N%20DIGITAL%202019%20-%20ANDI.pdf

[2] https://www.cisco.com/c/en/us/solutions/executive-perspectives/annual-internet-report/infographic-c82-741491.html

#ArtículosEIA #Digitalización #CentrodePensamientoEIA

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30Oct

ABC del hidrógeno como nuevo actor energético

Por Andrés Jaramillo
Director EnergEIA

El pasado 26 de agosto se llevó a cabo el foro “Hidrógeno ¿el vector que consolidará la transición energética?”, organizado por el Cluster de Energía Sostenible y el grupo de investigación EnergEIA de la Universidad EIA. Como parte de la alianza entre estas instituciones, desde hace varios años se han desarrollado foros que permitan a la comunidad entender mejor el escenario energético, sus transformaciones, riesgos y oportunidades. En el foro participaron como panelistas Ana Ángel, representante de la compañía Hinicio; Santiago Acosta, fundador de la empresa Reflejarse; y Tomás de la Calle, ingeniero con amplia experiencia en el sector de petróleo y gas.

Desde hace décadas se conoce de las posibilidades del hidrógeno como un elemento que podría insertarse de manera exitosa en la cadena productiva del sector energético.  En la actualidad, algunas condiciones de entorno, que se verán más adelante en este documento, podrían estar creando el escenario adecuado para materializar la incursión de esta tecnología con resultados muy promisorios para el mundo y, desde luego, para Colombia.  Tal y como lo señaló el viceministro de energía, Miguel Lotero en la apertura del foro, la incorporación del hidrógeno en el sector energético colombiano, traería beneficios en materia de competitividad, seguridad de abastecimiento energético, y disponer de fuentes energéticas bajas en carbono.

En este artículo se presentan algunas de las principales ideas de los panelistas participantes del foro, complementadas con otras extractadas de recientes publicaciones.

¿Por qué es importante el hidrógeno como elemento energético?

Debido al cambio climático, la humanidad ha buscado fuentes de energía que permitan continuar con un desarrollo progresivo pero sostenible, lo cual obliga a limitar las emisiones de CO2 (se ha estimado que por cada kilogramo de hidrógeno renovable que sustituye uno de hidrógeno convencional, se evita la emisión de nueve kilogramos de CO2 a la atmósfera).  El hidrógeno, más que un energético primario (como el gas, el carbón, el agua, el viento o el sol), actúa como un vehículo que puede almacenar la energía producida por estas fuentes primarias, y luego liberarla para convertirla en electricidad o en otros subproductos como, por ejemplo, en fertilizantes que de paso agreguen competitividad a otra cadena productiva tan sensible para el país como es la agroindustria.

El hidrógeno se constituiría entonces en el elemento que ayude a la descarbonización de la industria, ya que podría abastecer de manera confiable necesidades de gran potencia para procesos industriales intensivos en energía, incluso con excedentes derivados de fuentes intermitentes como energía solar o eólica.

Dentro de los efectos inmediatos que podrían obtenerse en la introducción del hidrógeno, están la mejora en la calidad del aire y la competitividad del transporte, pues uno de sus usos iniciales de mayor impacto puede ser la movilidad sostenible de gran tamaño (trenes, buses y camiones). En la actualidad ya se encuentran disponibles de manera comercial, vehículos de marcas muy reconocidas, tanto de carga pesada como de automóviles para uso personal.  Vale la pena insistir, como una señal adicional para el caso colombiano, y tal como está sucediendo en otros países, que los sistemas ferroviarios rápidamente usarán hidrógeno haciéndolos muy competitivos y limpios desde el punto de vista de las emisiones de CO2.

Hoy en día la eficiencia de convertir energía primaria en hidrógeno está cercana al 80%, y la eficiencia de convertir hidrógeno en gas es de casi el 60%.  Estos valores entregarían eficiencias combinadas de cerca del 50%, que aumentarían los factores de planta de energías renovables no convencionales a niveles de energías muy firmes como la hidráulica o la térmica.

En la actualidad, las tecnologías asociadas al hidrógeno han presentado una importante reducción de costos, lo cual ha hecho visible este elemento como posibilidad energética de mediano plazo.  Países como Francia, España o Chile han determinado el desarrollo del hidrógeno como “política de estado”, dándole prioridad a su regulación y señalando fechas para su incorporación definitiva en la cadena del sector energético.

¿Cómo se produce el hidrógeno y por qué se asocia a “colores”?

El hidrógeno como “portador” energético ha sido estudiado desde hace varias décadas, ya que es el elemento químico más abundante del planeta y con gran potencial en estado libre, pero lamentablemente no se encuentra en ese estado.  El hidrógeno “puro”, cuando se combina con el oxígeno del aire, libera energía generando solamente vapor de agua como producto de dicha combustión.  El hidrógeno puede almacenarse como gas a presión, como líquido o transportarse por tuberías de gas existentes. Este elemento puede ser extraído del agua y de combustibles fósiles (especialmente el gas), y por ello se requiere de una fuente energética primaria para obtenerlo mediante procesos industriales, bioquímicos o electroquímicos.

Al ser consultados sobre los “colores” del hidrógeno, los panelistas del foro ilustraron cómo hoy se desarrollan tres tipos de este portador de energía:  el denominado hidrógeno gris que se genera a partir de un reformado del  vapor de gas natural sin captura de CO2, que es empleado en varias industrias y puede ser transformado; el hidrógeno azul, que se produce a partir del mismo vapor de gas, pero siguiendo un proceso de captura de ese CO2; y el hidrógeno verde, que es producido por electrólisis del agua a partir de electricidad proveniente de fuentes renovables. Este último proceso no emite CO2, y transforma el agua en moléculas de gases de hidrógeno y oxígeno, usando electricidad producida por fuentes renovables como energía primaria.

¿Cuál es el panorama mundial en cuanto al desarrollo del hidrógeno?

Los panelistas consideran como factores críticos para el desarrollo del hidrógeno que los diferentes países lo incorporen dentro de las políticas públicas e inviertan en proyectos estratégicos que ayuden a su consolidación y a incentivar la inversión por parte del sector privado; y que, tal como sucedió con las energías renovables, se pueda dar una senda que lleve a la reducción paulatina de los costos de las tecnologías.

Al igual que lo sucedido con las tecnologías solar y eólica, los países pertenecientes al G20 que representan el 70% del PIB mundial, ya tienen hojas de ruta desarrolladas para incorporar este elemento en la cadena productiva del sector energético.

Japón es el líder mundial en producción de hidrógeno. Para el año 2030, tiene como objetivo contar con 5,3 millones de instalaciones con pilas de combustible y una producción de 300.000 Tm.

Corea del Sur planea contar para el año 2022 con 310 estaciones de carga para vehículos de hidrógeno, cifra que aumentará hasta 1.200 para 2040. Para ese año, su objetivo es disponer de más de 6 millones de vehículos ligeros impulsados por hidrógeno, 60.000 autobuses y 1.200 vehículos pesados.

China está realizando grandes avances en la investigación de pilas de combustible y tecnologías del hidrógeno, con el objetivo de contar en 2030 con 1 millón de vehículos eléctricos de pila de combustible y con 1.000 estaciones de recarga.

California planeó invertir 20 millones de dólares al año entre 2014 y 2021 para la creación de estaciones de recarga para vehículos de hidrógeno. El objetivo es contar con 94 estaciones para 2023, 200 para 2025 y 1.000 para 2030. Recientemente, se ha construido en California la mayor planta de producción de hidrógeno verde del mundo, que gasificará residuos de papel reciclado para producir hidrógeno verde de forma económica.

Alemania ha tomado la delantera en la Unión Europea con grandes inversiones en la carrera por descarbonizar su economía; es líder europeo en producción y uso de hidrógeno, y prevé una inversión de 300 millones de euros hasta 2023 para apoyar la investigación y el desarrollo de proyectos de hidrógeno verde. Para el año 2025 Alemania planea contar con más de 400 estaciones de recarga para vehículos de hidrógeno y con más de 500.000 vehículos que utilicen esta forma de combustible. Además, pretende disponer para ese año de más de 500.000 instalaciones de cogeneración de pilas de combustible que produzcan, como mínimo, 1.000 MW. Los objetivos de producción de hidrógeno a partir de fuentes renovables en el país germano para 2025 son de 1.500 MW.

Bélgica ha anunciado su intención de desarrollar una economía del hidrógeno en el país, que permita almacenar los excedentes energéticos y avanzar en la reducción de emisiones. Para 2025, contará en el área portuaria de Ostende con una planta de producción de hidrógeno verde.

Francia planea contar para 2028 con 400 estaciones de recarga y con 200.000 vehículos movidos con hidrógeno, además de una cogeneración con pilas de combustible de entre 800 y 1.000 MW. Además, un consorcio europeo con financiación de la Comisión Europea está llevando a cabo un proyecto por el que se construirá una instalación de hidrógeno en Francia. Con este proyecto, se conseguirá obtener hidrógeno por medio de electrólisis y almacenarlo para utilizarlo después junto con el gas natural. Con esto, se conseguirían reducir 65.000 toneladas de emisiones de CO2.

En nuestra región países como Chile, Argentina, Uruguay y Costa Rica están adelantando iniciativas al respecto; tienen desarrollos, principalmente en transporte, y quieren aprovechar su potencial para producir hidrógeno verde.

Aparte de estos grandes desarrollos, muchos países comienzan a girar su mirada de manera acelerada hacia el hidrógeno, proponiendo el desarrollo de planes y propuestas para su incorporación en la industria energética.

¿Cuánto cuesta el hidrógeno como energético?

La producción y distribución de hidrógeno, en particular el verde, no es rentable en este momento frente a otras fuentes primarias como el petróleo o el gas. Sin embargo, con el acelerado desarrollo tecnológico, se espera que esta fuente sea competitiva antes de 2030.  Señala Santiago Acosta que un kg de hidrógeno podría alcanzar un valor disruptivo de 4 USD/kg antes de 2025, situación que limitaría las posibilidades de mercado para otros sistemas de almacenamiento de energía, como las baterías de litio, los sistemas de bombeo inverso en centrales hidroeléctricas, almacenamiento en pozos profundos, entre otros.

Según Bloomberg y su portal especializado en energía BNEF (Bloomberg New Energy Finance), el hidrógeno verde cuesta cerca de 3,5 euros por kg y el hidrógeno azul ronda los 2 euros por kg.  Este mismo portal ha estimado que ambos tipos de hidrógeno podrían estabilizar su precio alrededor de 2 euros por kg cerca al año 2040.  Es de anotar que la masificación y reducción de costos se centra en el hidrógeno verde.

¿Qué situación presenta Colombia frente al hidrógeno?

Hasta el momento en Colombia el hidrógeno ha sido visto como algo remoto, dado que los esfuerzos se han enfocado en los últimos años en la transformación del sector mediante la incorporación de fuentes de energía renovable no convencional a gran escala y de recursos energéticos distribuidos.  Sin embargo, en el último año, y dada la dinámica internacional sobre este nuevo jugador, el Ministerio de Minas y Energía ha venido fomentando la discusión sobre el tema; y la UPME y el Ministerio de Ciencia y Tecnología están avanzando en una hoja de ruta del hidrógeno para el sector.

La academia, la industria y los gremios también vienen estudiando el tema, razón por la cual el Consejo Mundial de Energía -WEC- dispone de una activa mesa de hidrógeno de la cual hace parte la Universidad EIA. Es fundamental considerar estas alternativas para el mercado energético y los numerosos sectores en los que tiene impacto, como lo vienen haciendo países cercanos como Chile, que ha logrado un desarrollo del cual debemos aprender como productor reconocido de hidrógeno verde, capital humano en actividades sostenibles, generación de empleos y exportación de energía verde.

¿Qué podemos esperar de este portador energético en el futuro?

Sobre el aspecto “verde”, Santiago Acosta señala que la oportunidad para los nuevos modelos de negocio es evidente, por cuanto los desarrollos tecnológicos permiten en la actualidad producir de manera costo-eficiente hidrógeno gris o azul.  Sin embargo, el potencial más promisorio lo representa el hidrógeno verde, por cuanto permite almacenar el excedente generado por energías renovables y de varias formas de energía primaria (electricidad, calor, etc.) sin un impacto frente a las emisiones de CO2.

Los panelistas del foro coinciden en afirmar que esta transformación tiene oportunidades evidentes debido a que necesidades industriales como las altas temperaturas (o frío) y la movilidad masiva, deben seguir progresando, pero requieren opciones energéticas para cumplir con sus cuotas para la descarbonización.

Desde el sector del petróleo y gas, Tomás de la Calle señala que el hidrógeno está en la mira de las compañías petroleras, quienes ven en este vehículo energético un elemento que complementa a los combustibles fósiles y que, posiblemente, irá minando su protagonismo.  De todas formas, y aunque sus ventajas son atractivas, el hidrógeno deberá recorrer un camino de adopción frente a la demanda de energéticos, camino que deberá enfrentar barreras culturales, tecnológicas, geopolíticas y del desarrollo mismo de la cadena productiva de este sector.

En síntesis, los panelistas del foro y los moderadores del mismo coinciden en señalar que el desarrollo tecnológico del hidrógeno se encuentra a muy pocos años de alcanzar su nivel competitivo, tanto tecnológico como de disponibilidad industrial costo eficiente.  Seguramente, y como lo confirman las últimas estrategias nacionales de los países señalados, el hidrógeno se convertirá en una prioridad en el mediano plazo, de tal manera que se alcancen la seguridad energética y la sostenibilidad que requiere un mundo descarbonizado.

Colombia ha tenido un papel importante en América Latina en el sector energético, lo cual le ha permitido el desarrollo de un mercado eléctrico estable y una sólida cadena productiva (empresas de energía, consultores, constructores, servicios, entre otros).  Este desarrollo se ha dado para energéticos convencionales, pero según lo anotado anteriormente, y por la velocidad de los cambios, el país podría perder este liderazgo si no se compromete a recorrer de manera pertinente el camino de transformación que ya se está dando en todo el mundo.

Desde la Universidad EIA confiamos en que el interés mostrado por el gobierno colombiano se traduzca en oportunas y eficaces señales regulatorias y económicas que viabilicen la rápida introducción de este elemento en la cadena del sector energético, obteniendo recursos económicos para el país en los próximos años.  Y para ello es necesario que esta prioridad se traduzca en incentivos para la investigación básica y aplicada, que de manera amplia analice las necesidades de desarrollo e incorporación de este elemento de carácter estratégico.

Fuentes complementarias consultadas:

https://www.unionfenosagas.com/es/Newsletter/NoticiaNewsletter/gas-renovable-hidrogeno-verde?p=ENERO2020

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/10/06/companias/1601965033_159249.html

https://fuelcellsworks.com/news/the-spanish-government-approves-the-hydrogen-roadmap-a-commitment-to-renewable-hydrogen/

https://www.larepublica.co/economia/el-pais-esta-trabajando-en-una-hoja-de-ruta-para-incentivar-el-uso-de-hidrogeno-verde-3066819

https://www.motorpasion.com/industria/francia-invertira-2-000-millones-euros-para-liderar-hidrogeno-toda-cadena-energetica-aqui-a-2030

https://www.semana.com/hablan-las-marcas/articulo/colombia-tiene-potencial-para-producir-hidrogeno-verde/202046/

https://www.energias-renovables.com/panorama/redexis-propone-un-mapamundi-del-hidrogeno-20200930

#ArtículosEIA #CentrodePensamiento #TransiciónEnergética #Hidrógeno #ActorEnergético #EnergEIA

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09Sep

Colombia en la era de la bioeconomía

Mauricio Alviar Ramírez
Decano Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas

Colombia es el segundo país más rico del mundo en biodiversidad después de Brasil. En efecto, el país ocupa el primer lugar en número de especies de aves con aproximadamente 1890 registradas; el segundo lugar en número de plantas con aproximadamente 32 mil especies, para citar solo dos áreas de la biodiversidad. Adicional a lo anterior, Colombia cuenta con dos océanos que le aportan una gran riqueza en fauna y flora marina. Asimismo, la red fluvial del país es bastante amplia, lo cual contribuye a la riqueza ictiológica y a la oferta hídrica para el consumo doméstico, la producción de energía y el riego para actividades agrícolas y forestales, entre otras (Minciencias, 2016).

Capital natural y bioeconomía

¿Cuál es el significado real de biodiversidad para el desarrollo social, ambiental y económico de un país como Colombia? Veamos primero una definición aproximada de biodiversidad para encontrar una base común de entendimiento. La biodiversidad significa diversidad biológica que se materializa en un gran número de organismos, poblaciones de organismos, comunidades de poblaciones y su ambiente físico y químico en donde interactúan. Al mismo tiempo, la diversidad biológica determina la evolución de los ecosistemas que, a su vez, son proveedores de bienes y servicios tales como agua, alimento animal y vegetal, regeneración de suelos, reciclaje de nutrientes, control de inundaciones, absorción de residuos, operación del ciclo hidrológico, composición gaseosa de la atmósfera, provisión de bioinsumos y bioproductos y paisajismo, entre otros.

Ahora bien, la riqueza en biodiversidad que ostenta Colombia por su ubicación en el trópico, le otorga un lugar privilegiado en el concierto mundial en términos de ventajas comparativas y competitivas para aprovechar, de manera racional y sostenible, el capital natural representado en el acervo de recursos naturales renovables. Con esta consideración, la bioeconomía juega un papel preponderante como vehículo para lograr el desarrollo sostenible en el sentido más amplio de la expresión. ¿Cómo se relaciona entonces el capital natural representado en la diversidad biológica con la bioeconomía?

A partir de la definición de bioeconomía que propuso la Global Bioeconomy Summit –GBS- en Berlín en 2018, se puede construir la relación entre la biodiversidad y la bioeconomía. En efecto, se ha definido la bioeconomía como “la producción, uso y conservación de recursos biológicos, incluyendo los conocimientos, la ciencia, la tecnología y la innovación relacionados, para la provisión de información, productos y servicios a través de todos los sectores económicos, con miras hacia una economía sostenible” (GBS, 2018). De esta definición se desprende también un componente fundamental que es el de la biotecnología como pilar clave de la bioeconomía. La biotecnología se articula con educación, ciencia, e innovación, áreas necesarias para la creación y el fortalecimiento de nuevas organizaciones y negocios basados en material biológico.

¿Cómo va la bioeconomía en el mundo?

Sin lugar a duda, la Comunidad Europea – CE – es la región que presenta los avances y resultados más importantes en bioeconomía. Desde comienzos de este siglo, la CE comenzó un proceso sistemático de diseño de políticas, estrategias, programas e indicadores de seguimiento a su agenda de bioeconomía planteada al año 2030. En este orden de ideas, en 2015, la CE registraba €2.3 trillones de euros en ventas de los sectores de la bioeconomía y €620 millones de euros en valor agregado, siendo los sectores más importantes los de alimentos y manufacturas. Asimismo, las actividades de la bioeconomía emplearon a más de 18 millones de personas lo cual representó el 8.2 por ciento del empleo de la CE y en promedio, ha representado 4.2 por ciento de su producto interno bruto –PIB- (European Comission, 2018).

Hoy en el mundo, alrededor de cincuenta países disponen de marcos de política pública para el desarrollo de la bioeconomía incluidos varios de Latinoamérica como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Costa Rica, Panamá, Colombia y Bolivia. Hay dos elementos fundamentales que orientan esos marcos regulatorios en América Latina: 1) los Objetivos del Desarrollo Sostenible –ODS- y 2) el Acuerdo de París (Rodríguez, A.G., et al, 2019).

¿Cómo va la bioeconomía en el mundo?

Sin lugar a duda, la Comunidad Europea – CE – es la región que presenta los avances y resultados más importantes en bioeconomía. Desde comienzos de este siglo, la CE comenzó un proceso sistemático de diseño de políticas, estrategias, programas e indicadores de seguimiento a su agenda de bioeconomía planteada al año 2030. En este orden de ideas, en 2015, la CE registraba €2.3 trillones de euros en ventas de los sectores de la bioeconomía y €620 millones de euros en valor agregado, siendo los sectores más importantes los de alimentos y manufacturas. Asimismo, las actividades de la bioeconomía emplearon a más de 18 millones de personas lo cual representó el 8.2 por ciento del empleo de la CE y en promedio, ha representado 4.2 por ciento de su producto interno bruto –PIB- (European Comission, 2018).

Hoy en el mundo, alrededor de cincuenta países disponen de marcos de política pública para el desarrollo de la bioeconomía incluidos varios de Latinoamérica como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, Costa Rica, Panamá, Colombia y Bolivia. Hay dos elementos fundamentales que orientan esos marcos regulatorios en América Latina: 1) los Objetivos del Desarrollo Sostenible –ODS- y 2) el Acuerdo de París (Rodríguez, A.G., et al, 2019).

Colombia y su bioeconomía: oportunidad para la reactivación y el desarrollo

Dada la riqueza en recursos biológicos que posee Colombia, hoy más que nunca se tiene la oportunidad, develada quizá con mayor contundencia por la pandemia del Covid-19, de avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo, cuyo objetivo central debe ser el equilibrio entre la sociedad civil, el estado y los mercados, equilibrio que debe estar en armonía con el territorio y sus características geográficas y ambientales como se muestra en el gráfico 1.

Dado que el capital natural está asentado, de manera predominante, en las zonas rurales y costeras, la bioeconomía se presenta como un excelente vehículo para cerrar las brechas entre lo rural y lo urbano que caracterizan a la sociedad y a la economía colombianas.  En este sentido, el cierre de brechas implica avanzar en equidad regional sobre la base de un crecimiento sostenible sustentado en actividades económicas acordes con la conservación del capital natural y nuevos patrones de consumo asociados a la economía circular.

A superar obstáculos para el desarrollo de la bioeconomía

Si bien hoy Colombia cuenta con un marco general de política pública que se sintetiza en el Documento Conpes 3934 de Crecimiento Verde, aprobado en julio de 2018, hay un largo camino por recorrer en materia de infraestructura física y tecnológica, conectividad, salud, educación, ciencia, tecnología e innovación. Todos estos aspectos tienen características de bienes públicos, pero podrían proveerse por medio de alianzas público-privadas para lo cual se requiere un sistema de incentivos apropiado con enfoque territorial.

En este orden de ideas, uno de los cuellos de botella que hay que superar rápidamente es el de la baja disponibilidad de talento para avanzar en el conocimiento del capital natural y su aprovechamiento racional y sostenible. El país necesita técnicos profesionales, tecnólogos y universitarios en los campos de la ingeniería aplicada al tema bio como biotecnología, ingeniería ambiental y de materiales, ingeniería civil, agrícola, de computación, robótica y nanotecnología, entre otros campos de aplicación a lo bio. Asimismo, se requiere formar talento en bioeconomía, en las áreas de la salud y farmacéutica y en energías renovables. Con talento disponible en las áreas descritas se incrementa la probabilidad de cerrar brechas urbano-rurales para el despegue de la bioeconomía.

Una mirada a las cifras de educación superior en las áreas del conocimiento consideradas cercanas a la bioeconomía, muestra la baja matrícula cuando se compara con las áreas no cercanas a la esfera de lo bio. Tanto en Colombia como en Antioquia, de acuerdo con las cifras del Sistema de Información de la Educación Superior –SNIES-, solamente 10 por ciento de los estudiantes matriculados en el nivel universitario, estudia programas en el área bio que, además, en el caso de Antioquia, se concentra el 90 por ciento en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Es decir, solo el 10 por ciento de los matriculados están en programas académicos localizados en municipios por fuera del Área Metropolitana. Cuando se analiza por programas académicos específicos, dentro del grupo de programas bio, sobresalen, ingeniería ambiental y afines, medicina veterinaria e ingeniería biomédica como se muestra en el gráfico 2.

Esta situación muestra un déficit de formación de talento en ramas de conocimiento como biotecnología, agronomía, química, biología y otras ingenierías, para no hablar del bajo número de estudiantes matriculados en programas de maestría y doctorado en las áreas bio que se necesitan para avanzar en el conocimiento e investigación de los recursos biológicos.

Es importante ampliar la oferta y la demanda de los programas académicos orientados a lo bio que son fundamentales para el desarrollo de actividades de la bioeconomía tales como la creación de biorefinerías, producción de bioinsumos y bioproductos entre muchas otras. Al mismo tiempo, es necesario fortalecer la investigación científica en las áreas bio para potenciar la tecnología y la innovación y, por esa vía, lograr mayores niveles de productividad y crecimiento económico sostenible.

En síntesis, la bioeconomía es una gran oportunidad para Colombia no solo como motor de la reactivación económica pospandemia sino como componente esencial de una nueva visión de desarrollo mucho más acorde con las condiciones del territorio y con el objetivo de reducir la pobreza particularmente rural. Además de avanzar en los ajustes institucionales para consolidar las actividades de la bioeconomía, el país requiere superar los obstáculos que impiden o retrasan las posibilidades de crear nuevos negocios basados en recursos biológicos. Invertir en infraestructura física y tecnológica, así como en la formación de talento será clave para el avance de la bioeconomía, lo cual implica fortalecer alianzas público-privadas con el acompañamiento indispensable de la academia.

Referencias

Departamento Nacional de Planeación. Documento Conpes 3934. Política de Crecimiento Verde. Julio 2018

European Commission. A sustainable bioeconomy for Europe: strengthening the connection between economy, society and the environment. Updated Bioeconomy Strategy. 2018

Rodríguez, Adrian G., Rodrigues, Mónica y Octavio Sotomayor. Hacia una bioeconomía sostenible en América Latina y el Caribe. Elementos para una visión regional. Cepal, 2019.

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